Historias de exalumnos:
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אנסטסיה אורשקין
Anastasia Oreshkin (Foto: Edward Kaprov)

Anastasia Oreshkin (25 años) se mudó originalmente a Israel desde Ucrania cuando tenía cinco años, pero sus padres decidieron regresar pronto a su patria. Entonces, ¿qué fue lo que la hizo regresar a Israel después de varios años? ¿Y qué fue lo que más la sorprendió acerca del curso de conversión de Nativ?

¿Cuántas veces puede uno hacer aliá? Resulta que la respuesta puede ser algo difícil, especialmente en el caso de Anastasia Oreshkin (25), de Jerusalén. Pero vamos a hablar de eso luego…

Ahora, noticias recientes: Pero al final de noviembre, Anastasia estaba yendo a una clase como parte del curso de Nativ cuando le dieron una sorpresa honorífica. Su instructor recibió una llamada telefónica y se le pidió que recomendara a un estudiante para que formara parte de un panel que tenían en la Agencia Judía. «Todo lo que uno tiene que hacer es contar su historia y hablar acerca de sus estudios con Nativ», le dijo su maestro. Inmediatamente, Anastasia aceptó y pronto se encontró sentada en un panel grande con el nuevo director de la Agencia Judía, Doron Almog. «Lo conocí a él y a los otros participantes, y les conté mi historia. Sentí que estaba haciendo algo importante, algo significativo», dice ella.

«Sabía que Israel era el hogar aún antes de que yo hiciera la aliá».
Cuando a Anastasia se le pregunta cuándo ella llegó a Israel, ella inmediatamente cuenta: «En abril de 2020, en medio de la pandemia». Pero después de una corta conversación, nos sorprende con la revelación de que ella y sus padres se mudaron de Ucrania a Israel una vez, cuando ella tenía solo cinco años. «Esa fue mi primera aliá. Vine aquí con mis padres, vivimos en Jolón, fui al jardín infantil y al primer grado, pero después de dos años regresamos a Ucrania», cuenta ella. «Recuerdo bien la experiencia, tres días en barco en alta mar, y también las actividades de los diferentes guías que hicieron con nosotros, los niños de los inmigrantes. Nos contaron sobre el judaísmo, la tradición, la cultura y los feriados israelíes. Lo recuerdo todo. Esa vez, estaba segura de que yo era judía porque mi padre era judío, pero cuando yo tenía 12 o 14 años me di cuenta de que, técnicamente, solo el que tiene madre judía se le considera judío.
Como mujer joven en Ucrania, la identidad judía de Anastasia siempre fue un aspecto constante en su vida. «Mucho antes que yo hiciera otra vez la aliá, sabía que Israel era mi hogar».

En septiembre de 2019, estos sentimientos profundos comenzaron a tornarse en acción y Anastasia llegó a Israel para estudiar hebreo por tres meses. «Me había olvidado el hebreo de mi niñez», se ríe, «pensé que solo tenía que pulirlo, pero tuve que aprender básicamente todo de nuevo». Como mencioné, su mudanza se hizo oficial en la primavera de 2020 y Anastasia decidió establecer su hogar en Jerusalén. Sus padres se quedaron en el extranjero, debido al conflicto en Ucrania, su mamá se fue a quedar con parientes en Alemania, mientras que su padre tuvo que permanecer en Ucrania.
La misión: llevarlo a un nivel superior.

Así que entendemos el porqué hizo la aliá, ¿pero por qué decidió convertirse?
«Pues solo me di cuenta de que quería avanzar al siguiente nivel. Supe que no tenía sentido seguir esperando. Hasta ese punto, no había conocido a mi pareja, Chaim, pero yo ya sabía que quería comenzar a tener una familia. También sabía que ya había estado en Israel lo suficiente para seguir avanzando, y volverme oficialmente judía».

Además del conversión en sí, ¿qué provecho pudo obtener del curso de Nativ? ¿Algo que la haya sorprendido?
«Lo primero que se me viene a la mente es que a todos los que conocí en la clase, algunos se han vuelto en amigos cercanos. Las clases en sí también son cautivantes. Fui instructora para la Agencia Judía por un tiempo, y pensé que sabía bastante sobre el judaísmo. Sabía de las costumbres de los días festivos y las tradiciones, pero me sorprendió descubrir que había mucho más que aprender. Por ejemplo, leer la Torá. Ahora, cuando leí el libro de Génesis, de repente comencé a ver y entender las cosas de una manera diferente y con más profundidad. Eso me gustó mucho. Pienso también que todo lo que tiene que ver con las bendiciones y el sidur es fascinante».

Suena como que usted sabe más del judaísmo que algunos israelíes nativos, ¿verdad?
«Talvez, no sé… aunque recientemente escuché que algunos israelíes no saben qué es kidush…».

¿Cuál es la relación con su familia anfitriona?
«Ellos viven cerca de mí, y Chaim y yo tenemos una relación cerca con ellos. Afortunadamente, mi anfitrión es un rabí, es una persona muy interesante con conocimientos profundos. Gracias a él, no solo tengo respuestas para mis muchas preguntas, también me siento muy conectada con los temas que se enseñan en el curso. Mi anfitrión completa el inmenso cuadro para mí».

Finalmente, ¿qué fue lo que más le gustó del curso?
«Formé un vínculo especial con mi profesora, Bella. Ese vínculo, a la par de otras personas que conocí y los materiales que estudié, ¡me motivaban a asistir a cada clase!».

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