La familia anfitriona:
conecta, crea vínculos, vive

הסיפור של משפחת ימיני
La familia Yemini (Foto: Edward Kaprov)

La familia Yemini vive en Nazaret Illit y recibe a estudiantes de conversión de los programas de preparación de Nativ.
Durante los últimos ocho años, la familia Yemini ha recibido estudiantes de conversión en Nazareth Illit. Ellos acomodan a los estudiantes en su hogar, los invitan a que pasen el Shabbat con ellos y les brindan una valiosísima guía y explicaciones.

«Todo comenzó cuando Eli trajo a una persona de la sinagoga y dijo que nosotros íbamos a ser su familia anfitriona», recuerda Ayelet Yemini. «Así que estaba feliz de apoyar el plan. Resulta que nuestra sinagoga también es un centro para los convertidos en Nazareth Illit».

Ayelet es gerente de adquisiciones en Carmel Winery y viaja todos los días a Alon Tavor Eli, militar por profesión, forma parte de una unidad de búsqueda y rescate en una base cerrada de la FDI y, por lo general, solo regresa a casa los fines de semana. Por eso, los viernes y sábados son el tiempo que pueden compartir juntos en familia. Aun así, eligen compartir algo de su tiempo valioso con las personas que apenas conocen. «De todas maneras, yo cocino bastante», dice Ayelet, «así que no es un problema el que tengamos unas pocas personas más para compartir la comida con ellas. Lo principal es que se hace dos buenas obras a la vez: recibimos a los invitados y ayudamos a quien han elegido unirse al pueblo judío. Nos sentimos muy felices de hospedarlos».

¿Cómo se llevan con los convertidos?
«Mayormente, llegamos a ser grandes amigos. No hace mucho, por ejemplo, una linda pareja se quedó con nosotros y fue un placer pasar el Shabbat con ellos. Recientemente tuvieron un bebé. Otra vez tuvimos a una pareja que se llamaban Roman y Juliet, casi como Romeo y Julieta de Shakespeare».

¿Y qué pasa si no hay química entre ustedes y los huéspedes?
«Eso también sucede. Algunas personas son tímidas y no se sienten muy cómodas en realidad, así que la conversación no fluye también, pero tampoco es tan malo. Nos llevamos con todos. Ellos vienen para aprender de nosotros, y a la vez, nosotros también aprendemos de ellos. Por ejemplo, yo no tenía idea de que el proceso de conversión era bastante largo. No podía imaginar lo que sería eso de llegar a un nuevo país y comenzar todo desde cero, sin familia o amigos, ni siquiera saber el idioma».

Sin embargo, la meta principal es que ellos aprendan de ustedes. ¿No se les complica eso?
«Para nada. No comento mucho sobre lo que nuestros huéspedes hacen. Si alguien comete un error y se necesita que se le muestre la dirección correcta, yo le explicaré lo que se necesita hacer. Pero mi estilo no es el de andar sermoneando a la gente. Para mí, lo principal es liderar con el ejemplo personal. La gente ve lo que hacemos y cómo lo hacemos, y ellos nos imitan. Después de todo, el mejor de los intereses que ellos tienen es hacerlo todo bien. Los observamos y miramos cómo ellos mejoran, porque al final del proceso se supone que tenemos que presentar al tribunal rabínico de conversión las recomendaciones para ellos».

¿Siempre dan recomendaciones de todo corazón?
«Si damos recomendaciones, son de todo corazón. Hubo una vez un caso en el que no estábamos plenamente seguros y tuvimos que verificar algunas cosas, pero aparte de eso, nunca hemos tenido dudas. Luego, vemos cómo las personas viven después de la conversión; por lo general, nos mantenemos en contacto».

¿Cómo se sienten sus hijos con respecto a los huéspedes?
«Hemos recibido convertidos desde que nuestros hijos eran muy pequeños, así que ellos ya se acostumbraron a tener siempre huéspedes en general. Además, los niños siempre están interesados en conocer nuevas personas. De hecho, les encanta escuchar de los países de donde vienen nuestros invitados. Y, creo que estas experiencias también le ayudan a los niños que absorban nuestros valores».

Ustedes han sido una familia anfitriona por ocho años. ¿Piensan continuar?
«Definitivamente. Aunque Eli no se ha sentido bien últimamente, todavía seguimos recibiendo invitados y lo seguiremos haciendo siempre y cuando hayan convertidos que necesiten una familia anfitriona».

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